Recuerdo claramente como vestías el primer día que te conocí, como latió mi corazón al verte. El sentirme desesperado por regresar y nuevame...

Un pedacito de cielo en la tierra...

0 Comments


Recuerdo claramente como vestías el primer día que te conocí, como latió mi corazón al verte. El sentirme desesperado por regresar y nuevamente conversar contigo. Tomar talvez de pretexto las labores para poder dedicarte unos minutos del día. Querer engreír a mi alma egoístamente robándote en aquel momento una sonrisa, sin siquiera tener la confianza necesaria para salir a conversar.

Todo pasó tal vez como lo quiso el destino, o más seguro como nosotros lo quisimos. Citas postergadas por pendientes, siempre con un toque de intriga; conforme pasaba el tiempo, más curiosidad era el de conocernos, más el de compartir una parte de nosotros mutuamente. Hasta que en un día decidimos por fin ir a compartir una tarde, que corta de minutos, terminamos convirtiendo los minutos en horas para finalmente volver a vernos como tanto lo anhelábamos.

Hacer una remembranza de nuestra historia se siente como si hubiese pasado todo hace mucho tiempo, nuestras salidas, nuestras eternas conversaciones (que siempre terminaban con el administrador o el personal pidiéndonos que cancelemos la cuenta porque iban a cerrar el local 😊), nuestros encuentros fortuitos, nuestras risas ante cada evento que nos sucedía. Sin embargo, lo que más recuerdo son aquellos momentos en los que los planetas y las estrellas se confabulaban para brindarnos un fotógrafo que plasmara el momento preciso, en el que nuestras almas rebosantes de alegría se sentían completas al por fin, haber encontrado la parte que hacía falta. Ese pedacito de cielo en la tierra, que necesitaban para vibrar de la forma que vibran ahora. 

Vivir eternamente enamorado, pensarían algunos que es símbolo de locura o exceso de cursilería, pero me has enseñado que es tan sólo un estado emocional más. No puedo dejar de derretirme ante tu sonrisa, tus gestos, tu fabulosa forma de ser. Cada día desde que te conocí es una aventura nueva, una historia que queda registrada para el recuerdo y una página más en un poema de amor que escribimos juntos.

Con cada letra un latido, con cada palabra un susurro, con cada párrafo un suspiro, con cada detalle un pedacito de mi alma siempre estará contigo. Acompañándote a través del tiempo, mientras te vuelva a ver. Para llenarme con el calor que sólo tus caricias saben lograr. Para convertirme en aquel poeta de antaño que vuelve a la vida, cuando evoca a la memoria tu recuerdo. Cuando me siento con un café mirando al cielo y recordando que las estrellas, que nos iluminaron aquella noche en barranco. Hoy día cuidan tu descanso mientras la distancia se encuentra presente entre nosotros.

Feliz mesversario amada mía. Dios nos permita mucha salud para seguir disfrutando como lo hemos hecho hasta ahora, de una interminable vida de aventuras, locuras, y principalmente eternos romances entre nosotros. Porque desde aquel 09/09 te prometí que quería todo contigo, no para un "ahora", sino por un "para siempre"...




También te puede gustar